Hablamos de Clásicos, palabras mayores. Crónica de una muerte anunciada, de don Gabriel García Márquez.

Tenía muchas ganas de reseñar este gran clásico de un autor tan universal que no necesita presentación, pero al mismo tiempo siento un respeto tan grande por este tipo de obras que me daba miedo no estar a la altura. Sea lo que fuere, intentaré hacerlo, como siempre, lo mejor posible. Así pues, vamos a ello.

El libro da comienzo con el amanecer de Santiago Nasar el día de su asesinato. Nada le hace sospechar ni a él ni a su madre, Plácida Linero, que ese día morirá.

El pueblo donde viven está de resaca debido a la gran boda del día anterior, se casaron Ángela Vicario y Bayardo San Román.

También es el día que el Obispo ha elegido para visitar el pueblo desde un barco del que, a pesar de las ganas de los habitantes, no se baja. Santiago puede verlo. Allí es invitado por Margot, hermana del narrador (muy amigo de Santiago) y amiga ella también de Santiago, a desayunar.

La madre de Margot es una madre de familia numerosa que, a pesar de no salir apenas de su casa, se entera de todo. Raro es que sea de las pocas que no esté enterada de que planean asesinar a Santiago. Cierto es que en cuanto se entera se dirige a avisar a su comadre Plácida Linero, pero ya será demasiado tarde.

Son tantas las personas que han oído hablar de que van a matar a Santiago que nadie lo avisa porque dan por hecho que está avisado o que son habladurías. ¡Hasta le dejaron una nota debajo de la puerta de su casa contándoselo todo que ni él ni su madre ven! Victoria Guzmán y su hija, que trabajan en casa de Santiago y Plácida, dicen no saber nada…

El caso es que los gemelos, Pedro y Pablo Vicario, matan a Santiago pero, ¿por qué?

El motivo es que poco después de la boda, el novio, Bayardo San Román, devuelve a su ya mujer, Ángela Vicario, a sus padres por no ser virgen. Después de esta ser golpeada por su madre acaba confesando que el culpable es Santiago Nasar, amigo de sus hermanos.

A pesar de regirse por una cuestión de honor y tener que matarlo, “los hermanos Vicario no hicieron nada de lo que convenía para matar a Santiago de inmediato y sin espectáculo público, sino que hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo. Y no lo consiguieron.”

“Nunca hubo una muerte más anunciada”, se aclara en el libro.

¿Por qué murió Santiago cuando todo apuntaba a que estaría más que avisado? ¿Qué tiene la forma de escribir de García Márquez para que después de iniciar el libro contando el final no podamos parar de leer?

Estos y más interrogantes te esperan en Crónica de una muerte anunciada.

Nos leemos.

Lola Rivera.

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