Mujercitas (2019)

Queridos lectores:

Os traigo la gran película de Greta Gerwig, Mujercitas, que hace poco ha salido a la venta. Basada en el libro homónimo de Louisa May Alcott, publicado en 1868.

El reparto no puede estar mejor seleccionado: Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Timothée Chalamet, Laura Dern, Bob Odenkirk, James Norton, Chris Cooper y Meryl Streep.

Ahora vamos a la película en cuestión:

El personaje principal, nuestra escritora Jo March, sigue creciendo y adaptándose a los nuevos tiempos, más feminista que nunca.

Quiere mantenerse ella misma, vender sus propios libros y dar clase, pero tampoco está muy segura de querer renunciar al amor… o al menos después de recapacitar sobre el tema.

A diferencia de sus hermanas Amy, muy segura de que se casará y lo hará con alguien de buena posición o Beth, que quiere estar para siempre con sus padres y hermanas o Meg, que también quiere casarse, Jo odia pensar en el matrimonio.

Creo que la mayoría sabemos cómo acaba por haber leído el libro o visto alguna de sus adaptaciones cinematográficas así que no entraré en detalles. Tampoco quiero estropeárosla si no la habéis visto todavía.

La gran diferencia de esta versión de 2019 es que además de aumentar la fuerza del personaje de Jo, durante la película se dan saltos en el tiempo.

Hay analepsis o escenas retrospectivas, también conocidas con el anglicismo “flashback”.

Esto hace que el film sea más dinámico y entretenido de lo que ya de por sí es.

Todo un peliculón para los amantes de los buenos libros.

Os dejo el enlace del tráiler en español.

Espero que os haya gustado.

Nos leemos.

L. R.

LA PESTE de Albert Camus

Queridos lectores,

Para cambiar un poco el formato, esta vez se trata de un resumen del libro:

Esta obra, considerada un clásico de la literatura contemporánea y una de las novelas más importantes escritas en Francia tras la segunda guerra mundial, plasma a la perfección los sentimientos más arraigados en el ser humano aún más visibles en medio de una catástrofe, la pandemia de la peste.

En este escenario desolador, el amor, la ayuda al prójimo, la necesidad de comunicación con los demás, de ilusionarse y soñar son más necesarios que nunca. Es ahí donde la mayoría de las personas, incluso las más aparentemente frías, racionales o calculadoras dejan ver sus emociones más íntimas. La pluma de nuestro autor, Nobel de Literatura en 1957, cargada de descripciones muy realistas capaces de transportar al lector a un tiempo convulso y contagiarlo de valor para encarar las situaciones más complejas hacen el resto para que, a pesar del título, La Peste, desde mi punto de vista, se trate de un canto a la esperanza y la ilusión, cuya pérdida puede llegar a ser tan letal como la peste.

La narración se inicia en Orán en torno a 1940 cuando comienzan a aparecer ratas muertas. Esto en un principio no deja de ser un hecho anecdótico, más adelante vemos que se trataba del primer indicio de lo que les esperaba, la peste.

El narrador de nuestra crónica nos cuenta, desde dentro, cómo era la vida cotidiana en la ciudad de Orán y nos traza un boceto de los personajes principales cuando todo cimiento de estabilidad sobre el que pudiera reposar sus vidas empieza a resquebrajarse.

Así nos encontramos con Rieux, un médico de origen humilde, muy respetado, volcado siempre en ayudar a los demás hasta el punto de enviar a su esposa enferma fuera de la ciudad para que se recupere y alejarse de ella sin saber que esa lejanía se convertiría en forzosa cuando la peste brote, sea reconocida y se empiece con el protocolo a seguir que incluye el aislamiento de la ciudad. Es claro ejemplo de generosidad y altruismo, sospecha que su esposa ha empeorado e incluso muerto, tal y como le confirman al final del libro.

En lugar de curar como cualquier médico desea, se ve obligado a diagnosticar pacientes con una enfermedad mortal y cuidarlos hasta que mueran. Dentro del cansancio de trabajar a destajo sin apenas dormir, cuando el virus muta y se hace todavía más mortífero y cruel, se cuestiona si se ha vuelto insensible y le afecta menos ver tanto sufrimiento al llevar tiempo recibiéndolo en tan grandes dosis. Entabla amistad con su compañero de fatigas, Tarrou, esa amistad, como deciden llamar ambos a su relación hasta entonces de compañeros, sirve a los dos de bálsamo ante lo que tienen que enfrentarse a diario. El cronista, Tarrou, junto a Rieux, se encuentra en el eje de la historia. Ambos se juegan la vida, el médico asistiendo a tantos afectados de peste y el cronista, un hombre que cree en la bondad de las personas, fomentando la solidaridad para que todos ayuden como él mismo hace sin tregua.

Cuando la enfermedad se instala en Orán, un periodista, Rambert, queda atrapado. No le interesa narrar lo que allí está viviendo, él solo quiere volver con su amada, que todavía es joven y disfrutar. Después de muchos intentos fallidos por salir de allí y de que más de uno se aprovechara de su desesperación por cruzar la frontera, entre ellos Cottard, su actitud cambia por completo. Comienza a trabajar como voluntario solo hasta que “haya encontrado el medio de irme”, le pidió a Rieux, que aceptando le dio las gracias. Este personaje, como muchos otros, se transforma con la peste, al vivirla de cerca. Todo el mundo cambia, pero siguiendo el hilo conductor de los personajes principales, podemos analizar mejor cómo les afecta. El joven y aparentemente inmaduro periodista llega un momento en que decide libremente quedarse a seguir ayudando. Les confiesa a Rieux y a Tarrou que siempre se sintió un extraño en esa ciudad pero que después de lo que ha visto entiende que el asunto (la peste) les toca a todos.

Cuando la peste acaba y la ciudad se abre, él se reencuentra felizmente con su mujer.

No corrió tanta suerte el jesuita Padre Paneloux. Al principio de la plaga sus sermones hablaban de culpa, de la peste como un castigo merecido, con tono acusador y muchos aspavientos repetía lo mismo ante uno fieles resignados, lánguidos, ya acostumbrándose al sufrimiento de escuchar agonizar y ver morir a la mayoría alrededor. Los que quedaban vivían aislados, incomunicados sin atreverse a pensar en un mañana o reunirse con los seres amados fuera de la ciudad esperando con ansiedad que llegara la noche porque “el gran deseo de un corazón inquieto es poner interminablemente al ser que ama o hundir a este ser, cuando llega el momento de la ausencia, en un sueño sin orillas que sólo puede terminar el día del encuentro”. Cuando el hijo del juez Othon, un hombre de conducta muy recta, siempre de acuerdo con los sermones del Padre, casado, con dos hijos, una familia descrita casi como robótica, contrae la peste, Paneloux cambia. El hijo del juez es acogido por su corta edad y por conocer Rieux, Tarrou y los demás a su padre con especial sensibilidad. Desgraciadamente el pequeño tiene los síntomas muy avanzados y la única esperanza es probar con él un suero que intentan perfeccionar hasta que funcione. No es el caso. Lejos de salvarlo, el niño que en un principio aguanta más tiempo que el resto solo pudo sufrir una interminablemente agonía que provoca en el Padre una crisis de fe, que Tarrou no fuera capaz ni de mirar y que Rieux dijera que se iba de allí, que no podía soportarlo más. A raíz de tan cruda escena los sermones del Padre Paneloux cambian, ya no se refiere a la enfermedad como un castigo merecido. Más comprensivo, se refiere a la peste como algo a lo que no hay que buscarle explicación, habla, ya no diciendo “vosotros” sino “nosotros”, de que es incomprensible el sufrimiento de un niño. Un tiempo después comienza a sentirse mal y fallece. Durante su padecimiento se niega a que lo vea un doctor. Una vez muerto lo reconocen y no queda claro que su muerte haya sido causada por la peste.

El juez, al igual que su mujer e hija, es puesto en cuarentena. Cuando esta termina Othon quiere salir cuanto antes. Un fallo administrativo hace que lo quieran retener más tiempo del debido así que se pone en contacto con Rieux y este le ayuda a salir al momento. Al enterarse de la muerte de su hijo preguntó si había sufrido a lo que le respondieron humanamente con un rotundo no. Estaba desconocido, pide volver al lugar del que acababa de salir tras la cuarentena para ayudar y así lo hace. Justo cuando la pandemia parece hacerse débil, los sueros comienzan a funcionar y las personas se empiezan a curar, el juez Othon muere. Se teme también por la vida de Grand, un personaje de los más entrañables. Muy dispuesto y trabajador es un ejemplo de fidelidad, idealismo y honradez. Es muy humilde, de salud en principio débil y durante toda la novela reescribe la primera frase, de lo que será su futuro libro, inspirada en la que fue su mujer. Contra todo pronóstico él es el primer paciente de peste que se cura ante la alegría de todos. Le van siguiendo tímidamente otros enfermos hasta que las cifras se muestran con orgullo en los periódicos.

Curiosamente el símbolo de que la vida vuelve y la peste comienza a irse es la aparición de ratas vivas. Este hecho, el ver a las ratas en movimiento, llena a todos de alegría.

Comienzan a atreverse a tener ilusiones, a planear un mañana, a recordar a quienes les esperan tras la muralla de encierro y aislamiento forzado por la maldita peste que se ha llevado a tantos de los suyos. En este punto de felicidad tan merecida donde Rieux y Tarrou están exhaustos pero ya pueden ir viendo resultados a su lucha, este último cae enfermo.

Toda Orán celebra la vuelta a la normalidad mientras en casa de Rieux, él y su madre, empeñada en quedarse también, cuidan a Tarrou. Lo velan y él entre fiebre y dolor siempre mira muy agradecido con una sonrisa en los labios a la madre de su amigo y a este, que habiendo compartido tantas veces esa situación le habla claro en todo momento. Tarrou fallece en brazos de Rieux. Espera que su amigo haya encontrado la paz que buscaba y sentencia que para él nunca habrá paz posible. Poco después recibe la noticia del fallecimiento de su esposa. Lo siguiente es la apertura de la ciudad. Ahora lo que se escucha es música, campanas sonando, escenas como la de Rambert y su esposa abrazados llorando, toda la ciudad se echa a la calle a celebrarlo.

Rieux reflexiona que a partir de que las puertas de la ciudad fuesen cerradas no solo habían vivido en la separación sino que habían sido amputados de ese calor humano que hace olvidarlo todo.

Se refiere también a la ternura humana como algo que siempre se desea y se obtiene a veces. Reflexiona que “un mundo sin amor es un mundo muerto, al final llega un momento en que se cansa uno de la prisión, del trabajo y del valor, y no exige más que el rostro de un ser y el hechizo de la ternura en el corazón”.

La crónica termina descubriéndonos quién es el cronista: el propio Rieux. Se confiesa como autor y quiere señalar que lo ha hecho para intentar dar un tono objetivo aunque fuera narrado desde dentro. Enfatiza su empeño en ser objetivo y contar lo que veía. En un mundo en que el dolor es tan frecuentemente solitario afirma que tenía que hablar por todos. Narrar los hechos. Entre tanto y acompañado por Grand, se encuentra con un tiroteo, se trata de Cottard, quien a comienzos del libro intenta suicidarse, después es el único que se alegra de que haya peste porque siendo un criminal se siente a salvo, hace el agosto durante la epidemia timando a todo

el que puede y también es el único que no se alegra cuando los demás sanan porque eso significa que la policía irá a buscarlo. Así sucede, él se atrinchera y acaba muerto.

Rieux, por último, expresa que ha hecho esta narración “para testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir algo que se aprende en las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio” y que decidió redactarla porque no es de los que se callan. Nos avisa de que es consciente de que no es una victoria definitiva, está en continua amenaza ya que “el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, puede permanecer dormido durante decenios hasta que para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.

Espero que os haya gustado.

Nos leemos,

Lola Rivera

Un cadáver en la biblioteca, de Agatha Christie.

Nos adentramos en una de las novelas más conocidas de la gran dama del misterio, Agatha Christie. Se trata de Un cadáver en la biblioteca.

Todo parece idílico en la casa de los Bantry. El servicio se prepara para afrontar un nuevo día. El coronel y su esposa todavía descansan en su dormitorio cuando aparece una de sus doncellas anunciando un asesinato, ¡nada más y nada menos que un asesinato!

El señor y la señora Bantry acudirán rápidamente a la biblioteca de la casa y allí descubren estrangulada a una joven que resulta ser Ruby Keene, tal y como la identifica su prima horas después.

La chica asesinada trabajaba en un hotel, así pues, la policía se desplaza hasta dicho hotel a investigar.

También irá la señora Bantry, que teme que de no solucionarse el caso la gente comente que su marido tenía un idilio con la joven estrangulada.

La señora Bantry llama a su amiga Miss Marple, que es muy aguda para resolver crímenes, y la acompaña.

Estando allí se conoce otro asesinato. Esta vez es más difícil identificar el cadáver, puesto que se trata de un cuerpo calcinado en un coche que han quemado.

Todo apunta a que se trata de la joven chica guía Pamela Reeves.

¿Hay conexión entre ambos asesinatos? ¿Qué ocultan todos los huéspedes del hotel investigados? ¿Es verdad que Ruby acababa de ser nombrada poco antes de su muerte como la beneficiaria de una gran herencia? ¿Podrá esta vez Miss Marple ser capaz de atar todos los cabos y crear un hilo conductor?

Parecía complicado de resolver, pero no hay puzle que se le resista a la buena de Marple.

¿Queréis ver encajar las piezas? No os perdáis Un cadáver en la biblioteca.

Nos leemos.

L. R. D.

Ahora

¿Qué son estas madrugadas inciertas que se despiertan a primera hora con un número exacto?

Porcentajes, nuevos casos, nuevos adioses…

¿Por qué la incertidumbre nos domina y el caos nos atropella?

Estar en casa, la morada, el hogar, el refugio… ¿la nueva cárcel del siglo XXI?

La sobreinformación acelerada.

Pausa, inspira, exhala…

Todo esto acabará, pero no sabemos cómo ni cuándo.

Solo nos queda la esperanza y pensar que volveremos a reunirnos todos, eso sí, con las manos más gastadas y los brazos cargados de abrazos guardados.

Nos leemos y ya sabéis: #QuédateEnCasa

Lola Rivera.

Serie “Big Little Lies”, segunda temporada.

Las chicas de Big Little Lies vuelven a la carga en esta prometedora segunda temporada, pero esta vez ya no son tres, ahora son las cinco de Monterrey, tal y como las llaman.

Así pues, el grupo de madres y sin embargo amigas de Monterrey aumenta, y es que no hay nada como tener en común un gran secreto para mantenerse unidas.

Si la primera temporada nos dejó con la miel en los labios con tantas incógnitas sin resolver, esta segunda no va a ser menos y empieza fuerte.

Después del “accidente” que provocó la muerte del marido de Celeste (Perry), su suegra, Mary Louise (interpretada por Meryl Streep), llega para ayudarla o más bien para cumplir a la perfección el estereotipo de suegra mala, malísima que, además de disculpar a su hijo por ser un maltratador y violador, intenta quitarle la custodia de sus nietos gemelos a Celeste.

Así las cosas, las demás amigas también tienen sus propios problemas: Madeline lucha por salvar su matrimonio después de que su modélico marido se entere de que ella le ha sido infiel.

Jane se ve obligada a confesarle a su pequeño que es hermano por parte de padre de los hijos de Celeste y de que su padre la atacó. También encuentra después de tantos años sola un hombre encantador, Corey, con el que intenta empezar una relación a pesar de su trauma.

Las nuevas incorporaciones al grupo de amigas, Bonnie y Renata, también viven sus propias historias.

Bonnie es la más afectada por la muerte de Perry. Hasta el punto de que su marido llama a su madre porque la nota muy rara y esta acude con su padre a visitarlos. Bonnie se tendrá que enfrentar al pasado con su madre y deberá dar la cara ante un marido que no entiende nada.

Renata, la gran mujer de negocios que ha hecho una fortuna ella sola, lo pierde todo por culpa de su marido, y cuando digo todo no me refiero solo a su dinero…

Ahora bien, ¿logrará Mary Louise quitarle a Celeste la custodia de sus hijos?, ¿superará Celeste la muerte de su marido?, ¿podrá Madeline arreglar su matrimonio o pasará por un segundo divorcio?, ¿podrá Jane superar sus miedos y ser feliz en el amor? Y Bonnie, ¿hará las paces con su pasado y con su marido?, ¿cómo reaccionará Renata al verse venida a menos por culpa de su marido?, ¿esconde su marido algo más?

Como veis, tenemos más interrogantes que al final de la primera parte. Pero lo más importante de todo es, ¿saldrá a la luz el secreto que une a las cinco mujeres?

En mi opinión hace falta una tercera temporada, pero he estado buscando información y, aunque no se descarta, no es seguro que la vaya a haber. Seguiremos esperando.

¿Qué tienen estas chicas para enganchar tanto?

Lo que es seguro es que si tienes ocasión de ver la serie, la recomiendo.

Nos leemos,

L. R. D.

Un paseo por Francia y Bélgica.

Hola, queridos lectores:

Hace bastantes años tuve la gran suerte de hacer un viaje de estudios que comenzaba visitando el norte de España, para luego ir parando en varias ciudades francesas hasta llegar a París. Allí pasamos varios días y pudimos conocer Disneyland París, pero sobre todo vimos muchísimos monumentos maravillosos. Antes de llegar aquí pasamos por Futuroscope, una experiencia increíble, ¡me gustó más que Disney!

Pasados esos días emprendimos camino a Bruselas y después de visitar lo más emblemático de la capital, viajamos hasta Brujas, una ciudad que enamora con solo verla.

Os dejo algunas fotos de ese viaje. Disculpad que no tengan mucha calidad, pero son de hace mucho.

Dentro de poco quiero volver y os podré subir más fotos.

¡Muchas gracias por leerme!

Nos leemos.

L. R. D

Playa de la Concha.

Jardines del Palacio de Versalles.

Desde el Arco del Triunfo.
Torre Eiffel.
Futuroscope.
Disneyland París

Manneken Pis de Bruselas.
Brujas.
Brujas.

NO AUTORIZO A UTILIZAR MIS FOTOGRAFÍAS SIN MI CONSENTIMIENTO PREVIO POR ESCRITO.

Serie “Big Little Lies”, primera temporada.

Big Little Lies es una serie dramática estadounidense protagonizada por tres mujeres: Reese Witherspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley; Madeline, Celeste y Jane, respectivamente.

Las tres tienen en común que viven en Monterrey (California), son madres y sus hijos pequeños van al mismo colegio. Además son amigas, muy amigas.

Allí en Monterrey los colegios tienen fama de ser baratos y proporcionar muy buena educación.

Todo comienza el primer día de clase de los niños. El colegio es el punto de reunión más recurrente entre ellas.

Madeline y Celeste ya se conocían, pero este nuevo curso se incorpora Jane, una madre soltera que más adelante luchará por encontrar al padre de su “problemático” hijo y puede que vengarse de lo que le hizo.

Madeline es muy popular. Está divorciada y tiene una hija adolescente con la que no se lleva muy bien y a la que intenta controlar. Actualmente está casada y ha vuelto a ser madre de una niña que va al colegio donde también van los gemelos de Celeste. A pesar de ser muy popular, la vida de Madeline no es tan maravillosa como parece. Nadie sabe que le fue infiel a su marido y ella lo intenta ocultar a toda costa…

La vida de Celeste, abogada que no ejerce, transcurre entre atender a sus gemelos y aguantar las palizas de su marido. Deciden ir a terapia de pareja, pero Celeste no se sincera porque no quiere divorciarse.

Como si todo esto fuera poco, desde el principio de la serie se anuncia un asesinato… ¿Habrá asesinato? ¿A quién asesinan? ¿Quién es el asesino? ¿Dejará Celeste a su marido? ¿Encontrará Jane al padre de su hijo? ¿Se vengará de él? ¿Descubrirá el marido de Madeline que esta lo engañó?

No dejéis de ver la primera temporada de “Big Little Lies” si queréis responder a estas y más preguntas.

Espero que os haya resultado interesante.

Nos leemos,

L. R. D.