El día que sueñes con flores salvajes, de Paola Calasanz (Dulcinea).

En este mundo actual de internet y redes sociales, nuestra protagonista, Flor, se mueve como pez en el agua. Es una fotógrafa de éxito, de origen español, que vive en la Gran Manzana con su guapo, superficial y rico novio.

Flor vive en un mundo de lujos y aparente estabilidad del que se tambalea en el mismo momento en que se choca, nunca mejor dicho, con el campechano Jake.

El destino querrá que ella acepte hacer el reportaje fotográfico de la boda de Jake, en realidad acepta hacérselo a su prometida sin saber que se va a casar con Jake.

Un duro encargo, ya que desde su encuentro con él la relación con su novio no es igual. Además ha de desplazarse lejos, a Tennesse.

Cuando llega allí, no solo es amiga de la novia, sino íntima de la familia del novio, hasta llegar a hospedarse en su casa.

Aunque ella no lo sepa, su pasado está vinculado a esa tierra que tan pronto empieza a amar.

El novio de Flor, preocupado por su tardanza en el viaje, decide visitarla y… ¿verá cambiada a Flor?, ¿se dejarán llevar Flor y Jake por lo que ambos sienten?, ¿habrá boda al final?

Una vida completamente off line que podría llenar algunos vacíos de la vida moderna que Flor ni se planteaban que existían.

Primer libro de esta trilogía de “el día que…”. Los siguientes son El día que el océano te mire a los ojos, y el tercero El día que sientas el latir de las estrellas.

Se trata de un libro de lectura fácil, ideal para los que quieren una lectura romántica y actual. Una buena idea para regalar estas Navidades.

Nos leemos.

LRD.

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Primer libro de la trilogía “El día que sueñes…”.

Un poco de poesía para los sentidos.

Como enamorada de las letras tengo que admitir que adoro la poesía y todos los sentimientos que en mí despierta.

Es por ello que he decidido compartir con vosotros algunos de mis poemas favoritos. Espero que os gusten.

Nos leemos.

LRD

RETRATO, de Antonio Machado.

«Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido

ya conocéis mi torpe aliño indumentario-

mas recibí las flechas que me asignó Cupido,

y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

y más que un hombre al uso que sabe su doctrina

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética

corté las viejas rosas del huerto de Ronsard,

mas no amo los afeites de la actual cosmética

ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos

y el coro de los grillos que cantan a la luna.

A distinguir me paro las voces de los ecos

y escucho solamente entre las voces una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera

mi verso como deja el capitán su espada;

famosa por la mano viril que la blandiera,

no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo

-quien habla solo espera hablar a Dios un día-.

Mi soliloquio es plática con este buen amigo

que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo:debéisme cuanto he escrito.

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.»

Campos de Castilla.

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HAGAMOS UN TRATO

«Compañera

usted sabe

puede contar

conmigo

no hasta dos

o hasta diez

sino contar

conmigo

si alguna vez

advierte

que la miro a los ojos

y una veta de amor

reconoce en los míos

no alerte sus fusiles

ni piense qué delirio

a pesar de la veta

o tal vez porque existe

usted puede contar

conmigo

si otras veces

me encuentra

huraño sin motivo

no piense qué flojera

igual puede contar

conmigo

pero hagamos un trato

yo quisiera contar

con usted

es tan lindo

saber que usted existe

uno se siente vivo

y cuando digo esto

quiero decir contar

aunque sea hasta dos

aunque sea hasta cinco

no ya para que acuda

presurosa en mi auxilio

sino para saber

a ciencia cierta

que usted sabe que puede

contar conmigo.»

Mario Benedetti.

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LOS CISNES

A Juan R. Jiménez

I

«¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello

al paso de los tristes y errantes soñadores?

¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,

tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Yo te saludo ahora como en versos latinos

te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.

Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,

y en diferentes lenguas la misma canción.

A vosotros mi lengua no debe ser extraña.

A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez…

Soy un hijo de América, soy un nieto de España…

Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez…

Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas

den a las frentes pálidas sus caricias más puras

y alejen vuestras blancas figuras pintorescas

de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.

Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,

se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas,

casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,

y somos mendigos de nuestras pobres almas.

Nos predican la guerra con águilas feroces,

gerifaltes de antaño revienen a los puños,

mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,

ni hay Rodrigos, ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.

Faltos de los alientos que dan las grandes cosas,

¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?

A falta de laureles son muy dulces las rosas,

y a falta de victorias busquemos los halagos.

La América española como la España entera

fija está en el Oriente de su fatal destino;

yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera

con la interrogación de tu cuello divino.

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar después?

He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros

que habéis sido los fieles en la desilusión,

mientras siento una fuga de americanos potros

y el estertor postrero de un caduco león…

…Y un Cisne negro dijo: «La noche anuncia el día».

Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal, la aurora

Es inmortal!» ¡Oh, tierras de sol y armonía,

aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!

II

En la muerte de Rafel Núñez

El pensador llegó a la barca negra;

y le vieron hundirse

en las brumas del lago del Misterio,

los ojos de los Cisnes.

Su manto de poeta

reconocieron los ilustres lises

y el laurel y la espina entremezclados

sobre la frente triste.

A lo lejos alzábanse los muros

de la ciudad teológica, en que vive

la sempiterna Paz. La negra barca

llegó a la ansiada costa, y el sublime

espíritu gozó la suma gracia;

y ¡oh Montaigne! Núñez vio la cruz erguirse,

y halló al pie de la sacra Vencedora

El cadáver helado de la Esfinge.

III

Por un momento, ¡oh Cisne!, juntaré mis anhelos

a los de tus dos alas que abrazaron a Leda,

y a mi maduro ensueño, aún vestido de seda,

dirás, por los Dioscuros, la gloria de los cielos.

Es el otoño. Ruedan de la flauta consuelos.

Por un instante, ¡oh Cisne!, en la oscura alameda

sorberé entre dos labios lo que el Pudor me veda,

y dejaré mordidos Escrúpulos y Celos.

Cisne, tendré tus alas blancas por un instante,

y el corazón de rosa que hay en tu dulce pecho

palpitará en el mío con su sangre constante.

Amor será dichoso, pues estará vibrante

el júbilo que pone al gran Pan en acecho

mientras su ritmo esconde la fuente de diamante.

IV

Antes de todo, ¡gloria a ti, Leda!

tu dulce vientre cubrió de seda

el Dios. ¡Miel y oro sobre la brisa!

Sonaban alternativamente

flauta y cristales, Pan y la fuente.

¡Tierra era canto, Cielo sonrisa!

Ante el celeste, supremo acto,

dioses y bestias hicieron pacto.

Se dio a la alondra la luz del día,

se dio a los búhos sabiduría

y melodía al ruiseñor.

A los leones fue la victoria,

para las águilas toda la gloria

y a las palomas todo el amor.

Pero vosotros sois los divinos

príncipes. Vagos como las naves,

inmaculados como los linos,

maravillosos como las aves.

En vuestros picos tenéis las prendas

que manifiestan corales puros.

Con vuestros pechos abrís las sendas

que arriba indican los Dioscuros.

Las dignidades de vuestros actos,

eternizadas en lo infinito,

hacen que sean ritmos exactos,

voces de ensueño, luces de mito.

De orgullo olímpico sois el resumen,

¡oh, blancas urnas de la armonía!

Ebúrneas joyas que anima un numen

con su celeste melancolía.

¡Melancolía de haber amado,

junto a la fuente de la arboleda,

el luminoso cuello estirado

entre los blancos muslos de Leda!»

Rubén Darío.

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Va de pelis, “Morning Glory.”

Debo admitirlo, además de lectora empedernida, soy cinéfila y amante del teatro. Así que no os extrañéis si reseño alguna película u obra de teatro por aquí.

Esta noche, en la 1, ponen una película que me encanta, no es muy profunda, pero cómo decir que despierta algo en mí que me anima en mis propósitos.

No quiero perderme en divagaciones, así que os hablaré de la película, “Morning Glory”.

Una chica joven, muy trabajadora (¡parece que toda su vida es solo trabajo!), con falta de contactos que suple con su esfuerzo… Y un gruñón engreído que quizás resulte tener corazón. ¿Conseguirá esta chica, Becky Fuller, de apellido desconocido, hacerse un hueco en el mundo de la televisión? ¿Tendrá mas vida más allá de su trabajo? Y, ¿encontrará el amor?

Un reparto de lujo: Rachel McAdams, Harrison Ford y Diane Keaton para echar unas risas y contagiarnos del espíritu de superación de la joven Becky.

Altamente recomendada también su canción principal, un himno a la libertad, de la cantante Natasha Bedingfield, “Strip me”. ¡Espero que os guste si decidís verla!

Nos leemos. LRD.

https://m.youtube.com/watch?v=ScS8X413mEI Os dejo aquí el tráiler.

https://m.youtube.com/watch?v=vnhDIGTldho También el enlace a la canción principal.

Los crímenes de Fjällbacka, de Camilla Läckberg.

Con este libro comenzó la saga…

Esta segunda reseña no será una reseña como tal. No voy a escribir sobre un libro, ni sobre dos, ni si quiera sobre una trilogía. Lo haré sobre una serie de libros, Los crímenes de Fjällbacka, que son once en total. En realidad son diez y una novela corta, Tormenta de nieve y aroma de almendras.

Los demás títulos son los siguientes:

-La princesa de hielo (2002).

-Los gritos del pasado (2004).

-Las hijas del frío (2005).

-Crimen en directo (2006).

-Las huellas imborrables (2007).

-La sombra de la sirena (2008).

-Los vigilantes del faro (2009).

-La mirada de los ángeles (2011).

-El domador de leones (2014).

-Tormenta de nieve y aroma de almendras (2016).

-La bruja (2018).

Sobra decir que me los he leído todos, pero se me antoja que reseñaros uno por uno sería muy pesado de leer y poco práctico. Hay que contar con que al ser una serie, son los mismos personajes que, aunque con asesinatos diferentes que resolver, van hilando historias de un libro a otro, necesarias para entender bien el siguiente libro.

Si hemos llegado hasta aquí hablando de crímenes y asesinatos, ya sabréis que se trata de novela negra, llena de misterios, secretos y asesinatos que resolver. Siempre fui admiradora de la obra de Agatha Christie, me encantaban sus libros llenos de misterios por descubrir, pero no os miento si os digo que cuando el primer libro de novela negra nórdica cayó en mis manos, La princesa de hielo, todo cambió. Me enganché como llevaba años sin engancharme a un libro. Cuando lo terminé, lo primero que hice fue buscar en internet a su autora y, ¡tachán! Descubrí que ya había escrito unos cuantos más con los personajes principales que me habían enamorado, Erica y Patrik. A partir de ahí todo fue rodado.

Erica y Patrik, como os cuento, son los personajes principales. Son pareja, ella es escritora de libros de misterio y él es un policía que se encarga, junto a su equipo, de resolver crímenes. A Erica le encanta hacer algo que Patrik odia: inmiscuirse en sus casos, pero luego es para bien porque ayuda a resolverlos y Patrik no puede evitar perdonarla y, además, admirarla.

Os recomiendo muy claramente que si os interesa empecéis por La princesa de hielo, pero si los queréis leer salteados os diré que, en mi opinión, los más “flojos” son Crimen en directo y La bruja. A mi parecer, a Crimen en directo le falta profundidad y reforzar la trama. Con La bruja sucede que hay demasiadas historias secundarias que desvían la atención y después no sirven para mucho.

Por el contrario, mi favorito, además de La princesa de hielo, es Las huellas imborrables. En él se habla de un tema hasta entonces cerrado, los orígenes de Erica, la intensa vida de su madre, los tiempos de la guerra…

Los demás libros de la serie opino que mantienen un nivel alto tanto en lo que se refiere a los personajes, como trama, como final inesperado.

La autora que nos ocupa, Camilla Lackbërg, últimamente también ha escrito un libro que rompe con todo lo anterior, Una jaula de oro. También lo he leído, pero para mi gusto “rompe” demasiado con el estilo anterior que tanto me gustaba y no me ha interesado mucho.

Y, después de esto, ¿os animáis a dejaros seducir por La princesa de hielo?

¡Nos leemos!

LRD

Reseña del libro De la melancolía, de Espido Freire

Si no queréis leer más novelas insípidas, anodinas, de mujeres que se ahogan en vasos de agua… Esta es vuestra próxima lectura: De la melancolía, de Espido Freire.

Elena tiene problemas reales. Sus padres han fallecido en muy poco tiempo, primero su padre, y luego su madre. La han despedido de su trabajo como archivera y ha perdido la herencia de sus padres (la han estafado en plena crisis). A esto hay que añadir que su marido, con el que llevaba veinte años, la ha dejado porque no pueden tener hijos.

¿Qué hace Elena tras todos estos acontecimientos? ¿Se deprime? Bueno, ella lo llama melancolía, pero no lo deja en un nombre abstracto, perdido en el aire, sino que, como puede, va saliendo adelante y conociendo a personas que tocarán su corazón, como Lázaro (un tío político mayor del que se hace cargo, que vivió la guerra civil, el exilio, ha perdido a su esposa y está peor que ella), Eduardo (sobrino de Lázaro), Teresa, Sonsoles o Vanesa (que fue becaria de Elena cuando era archivera). También está el personaje de Cristian, que no esconde nada bueno.

Así, poco a poco, descubrirá que no está sola y que con la “melancolía” o depresión no se acaba el mundo, sino que puede, por el contrario, ser una ocasión para crear otro mundo en el que sentirse más cómoda y tener una segunda oportunidad.

Cabe destacar la siempre exquisita prosa tan cuidada de nuestra escritora Espido Freiré, de la que también recomiendo su novela Llamadme Alejandra, premio Azorín 2017, con la que tuve el privilegio de descubrir sus libros y su delicada forma de escribir.